9 de marzo de 2015

Cannabis

Una de las drogas más antiguas y más consumidas es la sustancia que se extrae de los brotes floridos  de la planta del cáñamo. El cáñamo o cannabis es una planta conocida desde la prehistoria cuyas fibras han sido de gran utilidad (ropa, calzado, cuerdas, etc.) y su semilla se ha usado formando parte de diversos productos alimenticios. Esta droga también fue utilizada en la medicina y por supuesto como uso lúdico y recreativo. La mayor parte de los botánicos están de acuerdo en considerar tres especies de esta
planta:
-          Cannabis Sativa (más común en Europa y África). Es la más alta con 2 a 5 metros y sus ramificaciones son bastante separadas.
-          Cannabis Índica (Sudeste Asiático), de 1 a 1,5 metros, densamente ramificada y con forma piramidal.
-          Cannabis Rudelaris (Rusia), la más pequeña con medio metro de altura y con pocas o ninguna ramificación.
Existen actualmente muchos híbridos de estas razas puras. Esto se ha visto potenciado fundamentalmente por los cultivos artificiales de invernadero, en los que se buscan cruces con un mayor rendimiento, considerando mayor rendimiento una mayor concentración de principio activo  y ciclos de vida más rápidos.

Patrones de uso.


El hachís es la resina que proviene de la parte superior de la planta. Suele contener un 10-20% del principio activo delta-9-tetrahidrocannabinol (THC). Se presenta en forma de barra o bolas y se fuma o se ingiere (mezclado con algún alimento graso). En argot se denomina chocolate o costo.
Puede presentarse también en forma de aceite, con una mayor concentración del principio activo secretado por la planta con un 15-30% , o incluso más, de THC.
La marihuana está formada por las flores secas de la planta. Suele contener un 6-14% de THC. Se consume fumada en forma de cigarrillos, mezclada con tabaco o en pipa. En el argot se le llama hierba, maría, marijuana, etc.
Las vías de administración más utilizadas son la inhalada-fumada y la vía oral, siendo la primera más rápida en su acción.
El consumo abarca desde un uso ocasional (en fiestas, fines de semana, etc.), hasta un uso compulsivo. El uso experimental es muy común, sobre todo en los adolescentes, para comprobar de primera mano los efectos de la sustancia. Según algunos estudios aproximadamente el 10% de las personas que han privado el cannabis continúan su consumo crónico, aunque al final de la segunda década de su vida o en la treintena dejan de consumirlo.
Existe un tipo de consumo terapéutico entre enfermos mentales, ya que parece ser que el consumo de esta sustancia alivia síntomas psicológicos (ansiedad, depresión, etc.) e incluso efectos secundarios de la medicación. Sería una especie de “automedicación” por parte del sujeto enfermo buscando en cierta manera un equilibrio. Hay teorías que relacionan el consumo de drogas como búsqueda de un bienestar que falta.
También existe el consumo de cannabis buscando du efecto terapéutico en enfermedades que cursan con dolor, vómitos, anorexia, tales como procesos oncológicos, SIDA, etc.

Intoxicación por cannabis.

Los efectos aparecen rápidamente tras inhalar el humo de un cigarrillo de cannabis, con un pico máximo a los 10-30 minutos. Estos efecto duran aproximadamente tres horas.
Por vía oral se necesita aumentar la dosis de 2 a 4 veces para presentar los mismos efectos que al ser fumado.
La intensidad de los efectos psíquicos y físicos que aparecen tras el consumo de cannabis van a verse modificados por la interacción de diferentes factores: droga (calidad, cantidad, forma de consumo, etc.), individuo (personalidad, estado de ánimo, expectativas del consumo, etc.) y del ambiente (conocido o desconocido, lugar tranquilo, en grupo, etc.).

El consumo de cannabis suele producir sensación de bienestar, euforia, relajación o hiperestimulación, somnolencia, a veces risas espontáneas, impresión de que el tiempo pasa más lentamente, despersonalización, alteraciones en la percepción, déficit de la atención, dificultades en la coordinación, aumento de la suspicacia y retraimiento social (a veces), reacción conjuntival, aumento del apetito, sequedad de boca, taquicardia, trastorno delirante (en ocasiones), interrupción de la continuidad del discurso (lagunas), lenguaje monótono, desinhibición, etc.

Dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia.

La tolerancia es debida fundamentalmente a factores farmacodinámicos de adaptación a nivel del SNC y a la inducción enzimática, se relaciona también con la dosis y el tiempo. Se produce tolerancia tanto a sus efectos físicos como psicológicos, en consecuencia, los consumidores crónicos deben consumir mayores cantidades para conseguir los mismos efectos. El cannabis presenta tolerancia cruzada con el alcohol y los opiáceos.
La dependencia viene marcada por su consumo diario o casi diario, provocando dependencia psicológica en mayor o menor grado dependiendo del individuo y otras características. Estudios recientes han demostrado la capacidad de provocar neuroadaptación.
No hay un cuadro de abstinencia característico. Algunos autores señalan que los síntomas más frecuentes son cansancio, debilidad, sueño, ansiedad, inquietud, bostezos, depresión, alteraciones del sueño, taquicardia, alucinaciones visuales o auditivas, etc. Si administramos un antagonista cannábico provocaremos un visible síndrome de abstinencia, mientras que de manera natural es difícil observarlo por su paulatina eliminación.

Riesgos para la salud.

En consumidores crónicos se puede encontrar ansiedad, confusión, miedo (que puede progresar a pánico o a una clara patología paranoide), exacerbación de la depresión, psicosis cannábica, síndrome amotivacional (son una serie de características de comportamiento, la persona se muestra más pasivo, sin interés por las cosas, con pérdida de memoria y dificultades para solventar los problemas). Este síndrome, descrito por primera vez en esta sustancia ha sido luego aplicado a los consumidores de otros tóxicos.
Además el uso prolongado puede producir complicaciones crónicas que afectan al sistema respiratorio, provocando irritación bronquial y pulmonar, al sistema endocrino, ginecomastia, reducción de la cantidad y calidad del esperma en los hombres. El consumo durante el embarazo hace que se produzca disminución del peso del recién nacido, y un incremento en las posibilidades de nacimientos con malformaciones.


Aspectos a tener en cuenta si se decide consumir.

-          No mezclar con alcohol u otras drogas, ya que los efectos podrían interactuar y provocar consecuencias no deseadas.
-          Un consumo elevado, hacerlo con el estómago vacío o mezclarlo con alcohol, incrementa las posibilidades de que aparezcan bajones de tensión, mareos o vómitos.
-          Si se consume por vía oral, tener en cuenta que los efectos tardarán más en aparecer, pero lo harán de una forma más duradera. No incrementar la dosis a los pocos minutos pensando que no ha hecho efecto.

-          No conducir o realizar otras actividades potencialmente peligrosas bajo los efectos de esta droga.

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