20 de marzo de 2015

Heroína



   
Hasta hace pocos años, la heroína era la droga de abuso por excelencia. En 1994 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, aconsejó a los países que prohibieran su obtención, exportación e importación.
La heroína es un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, pero su aspecto puede variar dependiendo de los procesos de purificación a los que se haya sometido.
En base al grado de pureza y origen, la heroína se puede clasificar en tres tipos:
  • Heroína nº 2: También llamada heroína base o Tsao-ta, procedente del sudeste asiático y fácilmente obtenible tras los oportunos procesos químicos, puede convertirse en los números 3 y 4. Su color va del gris claro al gris o pardo oscuro, también puede tener un color amarillento o rosado, presentándose más o menos granulada.
  • Heroína nº 3: O Brown Sugar, es de aspecto terroso y color marrón, sobre todo si procede del sudeste asiático. Aparece mezclada con otras sustancias como cafeína, estricnina, azúcares, etc. Su contenido en heroína oscila entre un 25-50%.
  • Heroína nº 4: Conocida como Tailandesa, es la que tiene el porcentaje más elevado de principio activo, superando muchas veces el 90% de pureza en origen. Por lo general es un polvo fino de color blanco, aunque también puede presentarse amarillento.
Entre las sustancias más utilizadas para adulterar la heroína encontramos: glucosa, lactosa, cafeína, leche en polvo, cacao, bicarbonato, procaína, anfetamina, estricnina, etc.
La diacetilmorfina o heroína puede ser ingerida en forma de comprimidos (o papel secante al que se le añaden unas gotas), aspirada por la nariz, fumada o inyectada (generalmente vía endovenosa aunque por vía subcutánea)
Los efectos de la heroína son iguales que los de la morfina pero de mayor gravedad, eliminando la sensación de dolor y deprimiendo el SNC.
Da lugar a fuertes dependencias físicas y psíquicas y a una rápida tolerancia, en función de la pureza o riqueza en principio activo.
Otros nombres con los que se conoce vulgarmente a la heroína son reina, caballo, jaco, poderosa, hero, etc.

Intoxicación aguda.

Las principales causas de intoxicación aguda por opiáceos son:
  • Sobredosis clínica: Sobre todo en ancianos y niños. Suele ser leve y se produce generalmente en pacientes que reciben opiáceos en analgesia postoperatoria, después de la anestesia general donde se ha utilizado también opiáceos u otros depresores del SNC.
  • Sobredosis accidental en adictos: Son los casos de sobredosis más frecuentes, sobre todo con la heroína y la metadona. Puede ser secundaria a: sensibilidad inhabitual al opiáceo (primeras administraciones), error en la dosis inyectada, mayor pureza de la sustancia, administración de un dosis habitual tras un tratamiento de desintoxicación que ha llevado a la desaparición de la tolerancia. La sobredosis también puede producirse por un cambio brusco en el contexto de administración que impide la preparación del organismo para los efectos de la droga. 
  • Sobredosis accidental en no adictos: Ocurre generalmente en niños con tratamientos antitusígenos con codeína o antidiarreicos como el difenoxilato a grandes dosis.
  • Sobredosis intencionada. Intentos de suicidio o suicidios consumados.
Los síntomas de sobredosis suelen aparecer en dos fases:
  1. Fase de excitación: Agitación, inquietud, zumbido de oídos, sed intensa, etc.
  2. Fase de depresión: Coma profundo, depresión respiratoria, miosis intensa, etc.
Entre los síntomas que nos podemos encontrar destacan los siguientes: bradicardia, hipotensión secundaria a la hipoxia y a la acidosis, depresión respiratoria de origen central, edema agudo de pulmón, broncoconstricción, tórax rígido que impide la respiración, somnolencia que puede llevar al coma profundo, convulsiones, miosis puntiforme, etc. Además, según las sustancias adulterantes nos podemos encontrar otros síntomas como : arritmias graves en el caso de la quinina, o contracturas musculares que pueden dar lugar a convulsiones e incluso fallecimiento del individuo en el caso de la estricnina.

Patrones de uso.

Existen tres patrones básicos de uso según el tipo de opiáceo consumido:
  • Aquel que tiene lugar en un ambiente clínico donde las primeras dosis se consiguen legalmente (pacientes tratados con opiáceos).
  • Patrón experimental o recreativo: se da en adolescentes y adultos jóvenes introducidos en la droga por otros consumidores. La principal vía de uso actualmente es la inhalatoria, fumada.
  • Consumidores de opiáceos por vía oral (metadona) que siguen un tratamiento de dependencia opiácea.
Síndrome de abstinencia.

Este cuadro clínico suele aparecer entre las 8 y 15 horas después de la administración de la última dosis, y también por la administración de un antagonista. El síndrome de abstinencia alcanza su techo entre las 30 y 50 horas y va desapareciendo progresivamente a lo largo de un par de semanas, pudiéndose resumir en cuatro fases, que regularmente se desarrollan como sigue:
  • 1º Fase: Comienza entre las 8 y 15 horas después de la última dosis, y se pone de manifiesto por lagrimeo, rinorrea (secreción nasal), bostezos, sudaciones.
  • 2º Fase: Sobre las 24 horas, aparece piel de gallina, midriasis, agitación, temblores, contracciones musculares, ramalazos de calor y frío, dolores en músculos y huesos, y anorexia.
  • 3º Fase: Comprende desde las 25 a las 50 horas, intensificándose todos los síntomas de la 2º fase, apareciendo además insomnio, náuseas, taquicardia, taquiapnea, hipertensión, etc.
  • 4º Fase: Se intensifican los síntomas de la 3º fase apareciendo vómitos, diarrea y deshidratación que puede originar colapso y muerte.
Efectos psicopatológicos.

Los efectos del consumo de opiáceos se clasifican en tres tipos: 1. Efectos inmediatos. 2. Por intoxicación de  opiáceos. 3. Debidos al consumo crónico de opiáceos.

Efectos inmediatos al consumo de opiáceos.

Una de las principales características de los opiáceos es la inducción a la relajación y las ensoñaciones, aliviando la ansiedad y el dolor. Aunque el primer consumo resulta muy desagradable produciéndose náuseas, vómitos y disforia, estos efectos desaparecen en la segunda o tercera ingesta debido a la tolerancia que rápidamente se desarrolla, y se produce una vivencia placentera que el heroinómano describe como una "sensación orgásmica" experimentada a nivel abdominal.
Este efecto es denominado flash o subidón y dura aproximadamente entre 5 y 15 minutos, persistiendo entre 3-5 horas más un estado de relajación y sedación con somnolencia, apatía e incluso letargia.

Por intoxicación de opiáceos.

Además de los síntomas físicos comentados en el apartado de intoxicación por opiáceos, entre los síntomas psicológicos cabe destacar la euforia inicial seguida de disforia, apatía, deterioro de la capacidad de juicio, retardo psicomotor y alteraciones de la memoria y de la atención.
El único derivado opiáceo en cuya intoxicación puede producirse como complicación psiquiátrica un delirium o un episodio psicótico es la meperidina. En estos casos la sintomatología es indistinguible de la producida por otros factores etiológicos.

Por consumo crónico de opiáceos.

Más del 75% de los heroinómanos presentan un trastorno psicológico en algún momento de su vida. La psicopatologías más comunes son depresión (50-75%), alcoholismo (25-40%), trastorno de la personalidad antisocial (25-40%), fobias (10-20%) y esquizofrenia (6-7%).
El heroinómano tipo se caracteriza por un estilo de vida marginal con comportamientos fuera de la ley, en el que los aspectos sociales más afectados son la convivencia familiar, la actividad laboral, la integración escolar, las relaciones interpersonales, etc. Una vez cesado el consumo pueden persistir los trastornos del estado de ánimo, del sueño o del estímulo sexual durante varias semanas o meses después. La fatiga, el insomnio y la irritabilidad incrementan la posibilidad de recaída.
En relación con los trastornos del estado de ánimo, cabe destacar que los heroinómanos tienen una mayor predisposición a presentar síntomas depresivos de breve duración. También suele aparecer el síndrome amotivacional.
 Las tendencias depresivas de los heroinómanos se materializan con frecuencia en una conducta autolítica, siendo el índice de suicidios tres veces superior al de la población general. Además se trata de un grupo de alto riesgo en su desintoxicación debido a las alteraciones somáticas y a los síntomas psicóticos que pueden aparecer.
En estos casos tendremos tres posibilidades diagnósticas:

  • Episodio esquizofrénico, en el diagnóstico hay que tener en cuenta los posibles antecedentes familiares y personales de esquizofrenia.
  • Trastorno delirante orgánico. 
  • Trastorno psicótico inducido por sustancia.
Otros trastornos psicológicos asociados al consumo de heroína son los trastornos de personalidad. El más frecuente es el trastorno de personalidad antisocial, aunque también se puede encontrar el trastorno límite de la personalidad y e trastorno narcisista. 
La politoxicomanía está presente en un 20%de los consuidores. El consumo adicional de otras drogas induce con frecuencia a trastornos psicopatológicos complicando el tratamiento.

Aspectos a tener en cuenta si se decide consumir.

  • No compartir jeringuillas con otros consumidores ya que aumentamos el riesgo de transmisión de enfermedades como la hepatitis y el VIH.
  • Tener mucha precaución si se va a consumir tras un tiempo de abstinencia o en un contexto diferente al de consumo habitual debido al incremento de las probabilidades de sufrir una sobredosis. Lo recomendable en estos casos es reducir la dosis que se venía consumiendo.
  • Realizar el consumo en un entorno tranquilo y seguro, puesto que los efectos de la heroína (somnolencia, letargia) nos dejarían en un estado elevado de vulnerabilildad ante cualquier peligro.
  • Por supuesto, no conducir ni realizar cualquier otra actividad potencialmente peligrosa bajo los efectos de los opiáceos.      

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